lunes, 9 de junio de 2008

Hoy, triste (II)

Ayer sólo era capaz del silencio. Hoy piensa en la derrota.
Hoy, triste.
No debería torturarse así. Para qué. Si él no puede verla. Está a 205,6 kilómetros de distancia y a un milímetro infinito de quererla.
Sonríe. Pero... pero es una sonrisa triste.
Para no llorar se imagina que esto es una película. Que en algún momento antes de que lleguen los negros créditos y suene una marcha fúnebre, él la besará. O que existe un mágico botón de rebobinado directo al pasado, al tiempo de las ausencias y las oportunidades.
Y vuelve a sonreír. Esta vez es de verdad.
Muy racionalmente sueña con locuras. Sueña con 1500 días felices ajenos a ella. Con 48 periódicas horas de agonía. Sueña con el puto Verano. Aún le teme.
De repente imagina sus ojos gritando "No".
Y sonríe cuando una flecha venenosa se le clava en el corazón.
Hoy, triste.

4 comentarios:

Tempus fugit dijo...

Esas flechas no acaban de matar si se las arranca uno lo antes posible del pecho, porque... el verano tampoco es eterno..


besos

Vitote dijo...

A veces las derrotas sólo son el comienzo de una oportunidad,

A derrotarse

Luca dijo...

Con el montón de cosas que hay para ser feliz, hoy... triste. Pues vaya. Habrá que cambiar algo, no? que no me gusta que estés triste, chica.
Un beso.

Zitrone dijo...

DC: "Ya dije que el verano es mi cruz... Calor físico, frío mental..." Lo escribí una vez en este blog; así que imagina cómo lo siento... Gracias por los ánimos.
Vitote: Gracias por tu sentido del humor... Pero mejor cuidémonos en vez de derrotarnos :)
Luca: ¿Quién es la chica del relato Hoy, triste (I) y (II)? ¿Soy yo?
Besicos de limón